Corroboran que algunos ataques epilépticos no se originan en neuronas.

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Algunos ataques epilépticos se originan en células gliales. De entre las células gliales, las principales son los astrocitos.
Algunos ataques epilépticos se originan en células gliales. De entre las células gliales, las principales son los astrocitos.
Habitualmente, los ataques epilépticos ocurren cuando algunas neuronas en el cerebro se vuelven excesivamente activas. Sin embargo, un nuevo estudio realizado por neurocientíficos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Cambridge, Estados Unidos, sugiere que algunos ataques pueden tener su origen en células que no son neuronas sino células gliales, de las cuales durante mucho tiempo se creyó que desempeñaban un papel meramente secundario en el funcionamiento del cerebro. De entre las células gliales, las principales son los astrocitos. Las células gliales, que constituyen cerca de la mitad de las células del cerebro, tienen muchos papeles auxiliares, incluyendo el de ayudar a las neuronas a formar conexiones entre sí. Sin embargo, en los últimos años, los neurocientíficos han encontrado evidencias de que también realizan funciones más importantes, tales como la de ayudar en la comunicación entre las neuronas.

En estudios anteriores se había visto que las células gliales se vuelven hiperactivas durante los ataques epilépticos, pero no estaba claro si la hiperactividad de las células gliales era lo que causaba el ataque o si simplemente reaccionaban a la hiperactividad neuronal. En el nuevo estudio, según sus autores, se ha detectado a las células gliales provocando el ataque epiléptico.

En un estudio con moscas de la fruta, el equipo de Troy Littleton y Jan Melom identificó una mutación en las células gliales que hace que las moscas sean mucho más propensas a sufrir ataques epilépticos. Las mutaciones como esa en el gen, el cual influye en la comunicación de las células gliales con las neuronas, parecen hacer a las neuronas mucho más excitables. Esa excitabilidad hace a las moscas más propensas a experimentar ataques epilépticos en respuesta a estímulos ambientales, tales como temperaturas extremas.

Hasta donde saben los autores del nuevo estudio, ésta es la primera vez que se ha mostrado, en animales vivos, que mutaciones en las células gliales pueden producir ataques epilépticos.

Contrarrestar los efectos de la mutación descrita puede ser una estrategia prometedora para el desarrollo de nuevos tratamientos para la epilepsia.

Descargue la publicación completa en formato PDF desde mi blog (Necesita Acrobat Reader instalado en su ordenador)

Fuente: Journal for Neuroscience / NCYT

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